Pioneros de Siempre

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AÑO 2 Nº 8 - Marzo de 1971

LA FAMILIA Y LA EMPRESA

De todos los grupos o asociaciones a las que pertenecemos, ya sea el Club, la Cooperadora, el Sindicato, la Cámara de Comercio, etc., existen dos que, indudablemente son los preponderantes: la Familia y la Empresa. Ellas son las que exigen la mayor parte de nuestros días y las merecedoras de nuestra mayor lealtad.

Estos dos principales grupos, es sabido, lo componen a su vez un cierto número de subgrupos.

Cuando en estos subgrupos se tiene cabal conciencia de los objetivos que les son comunes y el sentimiento de pertenecer a la unidad principal, ésta, o sea el Grupo, se fortalece y se mantiene unido.

Pero para que esa unión y fortaleza sean permanentes no es necesario que únicamente se conozcan aquellos objetivos, sino que es requisito tener el convencimiento que solo se alcanzan mediante la participación de todos y de que la conquista de una meta es posible plenamente a través de la acción del Grupo.

No significa que para que un Grupo Familia o Empresa sea unido todos debamos pensar igual en lo particular. Lo que debe prevalecer es el sentimiento de sentirse parte de él, aunque a veces discutamos enconadamente un punto de vista cualquiera.

Una vez lo dijimos, en esta misma página, que en todas las familias hay discusiones pero que cuanto más fuerte es la unión de los familiares, cuando mayor es el vínculo de comprensión, más libres pueden ser ellos en sus disputas domésticas, porque la relación básica no está amenazada.

También en las empresas, cuando el sentimiento de Grupo es fuerte, habrá un poderoso incentivo para resolver, constructivamente, las disputas. Lo más importante no son éstas, sino el modo de resolverlas, como lo es también el espíritu de cuerpo.

¿Y qué es el espíritu de cuerpo sino sentirse parte de algo? El pertenecer a algo. Eso es el sentimiento de Grupo de la empresa o de la familia y es, además, el sentirse orgulloso del lugar en que se trabaja y del hogar a que se pertenece.

Hasta la escuelita más pobre y humilde, perdida en las cordilleras, genera un espíritu de cuerpo. Cualquier pueblecito del interior, es para sus habitantes "el pueblo chico más grande de la República Argentina". Los hombres queremos y necesitamos pertenecer a algo. Este algo, para nosotros, amigo que me lees es lo que, ya te lo dije al comienzo, llena más nuestros días: la Empresa y la Familia.

Resumiendo, ¿qué se necesita para fortalecer el Grupo y el espíritu de cuerpo? Estas tres principales cosas: Compartir la información, Acuerdo en los objetivos comunes y Participar con sentido mutuo y de colaboración.

Para conseguir la primera no debe reservarse jamás una información en el trabajo que pueda ser de utilidad, ya para el compañero de tareas o para el supervisor o el jefe o el gerente. Igualmente deberá ser a la inversa.

Si la información no es compartida se estará tan dividido como si no se hablara un lenguaje común.

El Acuerdo en los Objetivos Comunes. Esto parece lo más obvio. ¿Acaso no estamos todos interesados en lo mismo? Si las empresas no tuvieran personal trabajando no existirían y si las empresas no existirían nosotros no tendríamos trabajo. El razonamiento te parecerá elemental y primitivo. Sin embargo ese es el comienzo de los objetivos comunes. Nosotros y la Empresa estamos en lo mismo y marchamos hacia lo mismo porque somos parte de ella. Según como marchemos nosotros marchará la Empresa y según como marche ésta, nos habrá de ir a nosotros.

Y aquí, con esta última forma de pensar es que aparece la tercera condición, la de la Participación.

La Participación con sentido mutuo y de colaboración surge en forma inmediata y natural, de la sola aceptación de los objetivos. ¿Cómo se participa? Un ejemplo puede ser de un hombre en interior de mina, que observa una pérdida de aire comprimido y que, aunque no sea tarea de él trata de subsanarla y, si no puede, da aviso a quien corresponda. Otro el del tornero que en el momento de construir una pieza observa que el plano que se le entregó omite algo o tiene un error y acude rápidamente a consultar el punto con el supervisor. Participación es también colaborar mutuamente entre los distintos turnos de trabajo entre sí, no tratando de dejar que se las arregle el turno que nos sigue con algo que debíamos haber hecho nosotros y Participación es también la preocupación de un supervisor o la de un jefe para que nuestras tareas podamos realizarla sin dificultades y con la mayor seguridad posible.


AÑO 2 Nº 8 - Marzo de 1971

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