Pioneros de Siempre

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AÑO 1 Nº 1 - Agosto de 1970

NUESTRO OBJETIVO COMÚN

La GACETA DEL CARBÓN da este primer paso penetrando en la vida de los trabajadores de Y.C.F. pretendiendo consti­tuirse en un elemento más de relación entre los mismos.

Inicia la búsqueda de amigos en los escalones empresariales, desde el del hombre que desafía los vientos y el frío cumpliendo su deber en la desolada meseta; el del frente de trabajo en el fondo de la mina; el del oficinista; el del electricista; hasta el del gerente.

Desea unirse con todos y juntos marchar hacia los objetivos comunes como un elemento informativo y de comunicación, que permita divisar con claridad esos objetivos para que, valga la re­dundancia, sea el de todos.

Nuestras metas pueden ser diversas: la rentabilidad de la Empresa; el aumento de rendimiento; la obtención de incentivos económicos; la felicidad de nuestras familias. Pero siempre la forma más rápida para alcanzarlas será uniendo nuestros esfuer­zos y marchando unidos y en equipo.

Cada uno de nosotros es dueño del incuestionable derecho de ser distinto, pero por profundas que sean nuestras diferencias siempre nos sentiremos unidos cuando caminemos hacia un obje­tivo común.

Causa mucho mayor daño la falta de unión y de interés por nuestras tareas que las disputas. Aún surgiendo un conflicto de­be saberse aprovecharlo para fortalecer el sentimiento de grupo.

Pensemos lo que sucede dentro de una familia. Cuando más fuerte es la unión de la familia, cuando mayor es el vinculo de comprensión y tolerancia, más libres son sus miembros en las disputas domésticas, porque la relación básica no está amenazada y porque al final prevalecerá la unión indestructible del hogar.

Cuando estalla la guerra entre dos naciones, los partidos poli-ticos dentro de esa nación se unen. Puede disentirse en cuestiones internas, pero solo un traidor se pondría de parte del enemigo.

Imaginemos que la humanidad fuese amenazada de destruc­ción por una plaga de insectos venenosos o por la invasión agre­siva de otro planeta.

¿Hay alguna duda de que la actual disputa ideológica entre países occidentales y orientales no sería dejada de lado, y esos grupos irreconciliables no se unirían de inmediato para hacer frente al enemigo común, para dirigirse hacia ese OBJETIVO COMÚN?

Es, pues, indudable que el objetivo común nos empujo o la necesidad de trabajar en equipo, pero para que éste sea realmente inmejorable es preciso algo más que la simple reunión de perso­nas. Se requiere, fundamentalmente, la intercomunicación a través de la información. Cuando no se comparte la información, el gru­po estará tan dividido como si sus miembros hablaran distintos idiomas.

Este principio es de aplicación a todos los escalones de la Empresa, desde los más importantes a los más modestos.

Las comunicaciones deben reservar una información cuando haya un buen motivo para ello y no revelarla sólo cuando se tenga un buen motivo. Tienen que llevar a compartir las informaciones buenas y las malas.

Esta es condición indispensable para integrar a través de la mutua confianza un equipo de trabajo.

La línea de una empresa, como la de Y.C.F., la compone su organigrama, que partiendo de la Administración General se ra­mifica, abriéndose a medida que llega a los grupos de trabajo de menor jerarquía.

Eso ramificación son las arterias del árbol empresario, pero si a ellas les faltara la savia de la información, lo empresa seria cosa muerta.

Si aquella no ascendiera hasta la cabeza informando los problemas técnicos y luego no se distribuyera en forma de directi­vas, los objetivos comunes no dejarían de ser meras expresiones de deseo.

AÑO 1 Nº 1 - Agosto de 1970

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