Pioneros de Siempre

Cuántas historias de vida se podrán contar. Seguramente que muchas. Sobre todo en un lugar como Río Turbio, donde pasaron y pasan tantas personas de diferentes orígenes y cada una con su bagaje de ilusiones, esperanzas y anhelos, luego de realizaciones y quizás también de algunas frustraciones.

Lo cierto es que el destino cuyos designios nadie puede adivinar, hizo que se conocieran, se enamoraran y unieran sus vidas y de ahí en mas compartieran un tiempo feliz de momentos inolvidables.

Nada importante: disfrutar de las cosas sencillas que nos brinda la vida misma, quizás las más trascendentales.

Maximiliana Arias y Héctor Salazar, fue una pareja más del Río Turbio de entonces, tiempo en que toda la comunidad era una gran familia, con muchos amigos y una pasión: la pesca deportiva.

Es así que era frecuente encontrarlos los fines de semana en la zona de Puente Blanco, compartiendo la ilusión pendiente de una caña de pesca, con amigos, andando y desandando las orillas del río Penitente o del Rubens en la búsqueda de la pieza preciada que pudiera despertar la sana envidia de los muchos que los conocían y apreciaban.

FOTOS VARIAS 718Mucho agua pasó bajo el Puente Blanco y también los años pasaron y como suele suceder  a veces en la vida de las personas, un día inesperado tuvieron que marcharse del Río Turbio que los acogió y amaban, y lo más importante que les dio la esquiva felicidad.

Entonces el horizonte fue otro.

Transcurrió el tiempo y Héctor (Toro) Salazar, tuvo que marcharse nuevamente, pero esta vez de la vida misma, definitivamente.

Y fue en esos momentos, antes del desenlace, en que le hizo prometer a su compañera de la vida, que debía cumplir con su último y más íntimo deseo: y que era que sus cenizas fueran volcadas en las cristalinas y mansas aguas del río Penitente, donde pasara tantas horas de felicidad plena, y al cual pese a las distancias y al tiempo transcurrido nunca pudo olvidar.

Su compañera de toda la vida Maximiliana Arias llegó a Río Turbio para cumplir la promesa realizada, su más íntimo deseo,  y es así que desde un mediodía de un día cualquiera Héctor (Toro) Salazar, descansa para siempre en el río Penitente en el paraje de Puente Blanco al que añoró tanto en sus últimos años.*


 

Comentarios   

#3 Juan Carlos Rodrigue 23-07-2012 21:52
Para Fabián y Omar.
con mucha nostalgia nos enteramos del desenlase de tu padre,siempre los hemos tenido presente aún en la distancia,ya que fuimos primeros vecinos (A"5")en nuestra vida transcurrida en Río Turbio
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#2 Natalia 23-07-2012 20:05
Gracias por esta historia de amor... de "gente comun" como cada uno de nosotros....
Fabi... que linda historia, hasta se me piantó un lagrimón!!!!
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#1 Fabian 23-07-2012 20:03
Hola Francisco. soy Fabian, el hijo mayor del Toro.
Recien me pasaron el link y te escribo para agradecer lo que escribiste.
Para nosotros, siempre es un momento grato el revivir esas historias.
Te pido permiso para publicar el link en mi blog.

Nuevamente, muchas gracias.
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