Pioneros de Siempre

Capítulo I


-RELATO DE UNA ANGUSTIA- (Capítulo I)

El 12 de agosto de 1995 fue el comienzo de cuando se desataron impiadosamente los elementos de la naturaleza sobre este extremo austral de la Patagonia y que mantuvo en vilo por veinte días a los habitantes de Río Turbio y de 28 De Noviembre.

Ese día comenzó a “desplomarse el cielo” y enloquecidos vendavales se adueñaron del lugar cambiándole  totalmente su fisonomía. Para algunos habitantes, fue una cruel tormenta de viento y nieve, nunca vista; para otros, un “terremoto blanco” que paulatinamente iba cubriendo todo, acompañado por un ululante y persistente viento  que arremolinaba nieve y miedos. Cuando llegó la noche, la ciudad se llenó de silencios y solo  se escuchaba el antiguo viento patagónico, que en esta oportunidad se había puesto extremadamente agresivo, como queriendo aterrorizar a quienes por primera vez hacían su experiencia de vida en estas latitudes donde reina la Cruz del Sur. El famoso “viento blanco”  estaba haciendo de las suyas.

Nevada en la zona de mina 1Los habitantes de este rincón de Santa Cruz se acostaron. Algunos pudieron conciliar el sueño arrullados por el ulular de la tempestad que pretendiendo ingresar en las cálidas viviendas, se colaba por rendijas de puertas o chimeneas; otros optaron por la vigilia y seguir los acontecimientos producidos por la imprevisible naturaleza.

La mañana del nuevo día fue sorprendente.

Un espeso manto de nieve uniformaba las cosas. Las Calles, como por arte de magia,  había desparecido. En algunos lugares los vehículos estacionados se encontraban sepultados bajo la nieve y solamente eran delatados por alguna antena de la radio que tímidamente asomaba como una señal. Puertas y ventanas de casas, comercios y edificios fueron prácticamente tapiados por el vendaval blanco que continuaba sin dar tregua a los pobladores. Muchos fueron los pedidos de auxilio y hubo que apelar a la solidaridad.

Como es de imaginar, la noticia se propaló, Radio Nacional Río Turbio mantuvo comunicada a la gente las veinticuatro horas del día e informaba a otros medios del país. Entonces la Cuenca fue noticia de tapa.

Tratamos de rememorar este dramático episodio del que fueron protagonistas los santacruceños y especialmente los residentes de la Cuenca Carbonífera en agosto del ´95, no hace tanto, pero que la memoria trata de olvidar, como si la naturaleza sabia de hombre quisiera con ello cicatrizar las posibles heridas o secuelas de los malos  y tensos momentos vividos en medio e esa tormenta de viento y nieve que azotó como nunca a estas poblaciones del cono sur americano.

La herida se cerró, pero es importante recordar para aprender de la experiencia y estar preparados ante la posible contingencia y caprichos del clima. Como lo ocurrido en esos días de agosto de 1995, cuando la zozobra, la angustia, la impotencia y casi la desesperación, se adueñaron de los hombres y mujeres del lugar.

Es en esos momentos en que se valora cabalmente la palabra solidaria, la mano tendida, la presencia del prójimo; el sentirse que uno no está solo en medio de la desolación y del caos, producto de las inclemencias desatadas. Es en esos momentos en que las virtudes del ser humano adquieren  su verdadera dimensión. Pero a veces suele suceder, por suerte sólo en algunos casos , que desde lo más profundo aflora el egoísmo individualista y quizás este sea el peor flagelo contra el que debe batallar una comunidad.

Siguió nevando, ese día y días sucesivos. El viento jugando a encontrarse a si mismo en continuos torbellinos, acumulaba cantidades increíbles de nieve que caían del cielo y también traída de los cerros cercanos, en distintas partes de la Ciudad; se fueron borrando calles, veredas y lugares seguros. Ya no se sabía por donde se transitaba. Las rutas que nos conectaban con otras poblaciones se fueron cerrando por los “voladeros” y entonces, las pesadas máquinas viales y otros recursos no dieron abasto. Los esfuerzos de los trabajadores  no fueron suficientes, no alcanzaron. Sin embargo, tanto Río Turbio como 28 De Noviembre no descansaron, siguieron luchando, no se dieron por vencidos.

Desde Buenos Aires, en Radio Nacional, el locutor y periodista Jorge Marzetti todas las mañanas en el noticioso trataba de infundir ánimo con su decir y expresión tan particular.

Sin embargo, en esos días de angustia y soledad de agosto del ´95, los habitantes sabían de alguna manera que estaban librados a sus propias capacidades y fuerzas.

La nieve seguía cayendo y el viento no amainaba, pero la Cuenca estaba de pié, en franco desafío.

En otras partes de la Provincia, también comenzaron los problemas propios  de la tormenta de viento y nieve que, sin pausa, castigaba a esta parte del “sur del sur” de la Patagonia Austral. Al prolongarse en los días, el ganado sin posibilidad de alimentarse, sucumbía por miles  en los extensos campos o en los cañadones solitarios adonde buscaba un poco de protección.

Las rutas de comunicación con Río Gallegos, Puerto Natales y Punta Arenas, se bloquearon por acción de la b_200px_137px_16777215_00_images_Articulos_pequenas_historias_Nevada_1995_2.jpgnieve y Río Turbio y 28 De Noviembre, aislados y librados a sus propios recursos, fueron declarados en emergencia y  “alerta rojo”. Sin embargo, los habitantes de las poblaciones de la Cuenca no perdieron la fe y en sus conversaciones, hasta había un momento para el humor, que ayudaba a sobrellevar las tensiones de la jornada y mantener la calma tan necesaria.

Pobladores, instituciones y autoridades hicieron causa común, como no podía ser de otra manera y se organizaron para la emergencia con los muy pocos elementos y máquinas con que se contaba.

La decisión fue la clave y se juntaron las voluntades y también las palas con las que s empezó a despejar la nieve. Pero la tormenta era gigantesca y el esfuerzo se volvía vano y una ilusión.

La gente de Vialidad Provincial con sus máquinas cargadoras y motoniveladoras, no muchas, trabajó las 24 horas, con mucho, sí, sacrificio, en medio de la noche, de frente al viento blanco que acosaba, cegaba e impedía la visibilidad. Los adelantos, pese a todo, eran escasos. El Ejército Argentino con sus hombres y  “Carriers” de la Guarnición  “Rospentek”, trasladaban a quienes necesarios socorrer desde sus domicilios y llevarlos a los hospitales. Fueron los únicos vehículos que pudieron desplazarse por las calles de Río Turbio y de 28 De Noviembre, calles que por otro lado habían desaparecido bajo la nieve. Desde el Escuadrón 43 “Río Turbio, Gendarmería Nacional hizo lo suyo movilizándose con las moto-esquí.

Hubo problemas de abastecimiento de combustible y la usina que provee el fluido eléctrico debió trabajar racionada. Empezaron a faltar algunos alimentos en el comercio local, pese a sus amplios depósitos con los que se pudo salvar el aislamiento desde el inicio de la gran nevada.

Los bomberos estaban preparados y debieron prestar auxilio en edificios en que el temporal hacía estragos o en los casos en que los techos habían cedido por la gran acumulación de nieve. Por su parte la policía Provincial mantenía a la Cuenca comunicada con Río Galegos e informaba a las autoridades provinciales sobre los acontecimientos.*

Comentarios   

#3 Walter 05-06-2017 22:07
Recuerdo, se largo a nevar un jueves, yo estaba en Río Gallegos con mi familia, pasamos por el paso Bella Vistavista con una Mitsubishi Montero 4x4, el control policial no nos quería dejar pasar, hasta que finalmente lo hicimos, de allí en adelante encontramos colectivos de la ex línea Querer, camiones proponemos de Su, a la orilla del camino poniendo cadenas en las ruedas, cada hora que pasaba se acumulaba más nieve, el último tramo desde el Turbio Viejo hasta Río Turbio lo transitamos con la doble tracción, en baja, en tercera, segunda y pasando la Planta Depuradora de Ycf en primera baja y casi no llegamos a casa. Cerca de las 19
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#2 laura 23-07-2012 21:55
HOLA AMIGOS EXELENTE SU PAGINA SIEMPRE ME DA ALEGRIA VISITARLA AQUI LES DEJO LA PRIMERA PAGINA DE JULIA DOFOUR ES NUEVITA ACEPTAMOS SUGERENCIAS GRACIAS UN ABRAZO www.juliadofour.com.es .tl
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#1 Patricia Sozzani 22-07-2012 20:55
recuerdo haber seguido las peripecias vividas por mi gente por la television y desde Neuquen, me angustie mucho y recuerdo que un dioa lo entervistaron a Hector Gregori que estaba en la maquina que se utiliza en la pista de esqui.
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