Pioneros de Siempre

-Un relato de ficción-

Durante muchos años escuché hablar de la “luz mala de Gaypón” y nunca creí en ella.

Como ustedes saben Gaypón es un sitio ubicado casi en la frontera Argentina-Chilena y en las cercanías de Puente Blanco, a unos 85 km de Río Turbio. Y un poco más allá, muy poco, empieza la zona boscosa de lengas y ñires, especies arbóreas autóctonas de gran belleza y que crecen en las estribaciones cordilleranas.

También debemos decir que el lugar está cruzado por el pintoresco y zigzagueante río “Penitente”, que nace en Chile y que andando por verdes valles longiditunales, empecinado, busca su destino  de mar juntándose con el río “Rubens”  y después con el río Turbio para que luego, convertido en el río Gallegos,  viajar varios kilómetros para arrojar sus aguas en la ría del mismo nombre.

Y así ha sido por años y todavía lo es.

En ese escenario se levantaba, en ese entonces, en medio de un pastizal cruzado por un arroyito, un pobre edificio sin pretensiones de tal, de chapas de hierro oxidadas que alojaba a un destacamento de gendarmes y como es de imaginar, entre otras cosas en el tiempo del que hablamos, también adolecía de luz eléctrica y teniendo como único medio de transporte algunos caballos.

b_200px_195px_16777215_00_images_Articulos_pequenas_historias_PUENTE_COLGANTE_RIO_GALLEGOS.jpgLo cierto es que el lugar era, de cuando en cuando, visitado por pescadores deportivos provenientes de Río Turbio o de 28 De Noviembre. El río en esa parte deparaba sorpresas a quienes con insistencia y vocación portando una caña lanzaban una y otra vez la línea con su señuelo artificial y con la esperanza de lograr una pieza que despertara la envidia de los compañeros de excursión.

Era un día de Marzo,  por la tarde, cuando partimos desde Río Turbio en un utilitario los tres amigos y con el entusiasmo de gozar de un buen fin de jornada. Además, tres gustosos de un contacto con la naturaleza y compartir el deporte que más apreciábamos.

Como era de imaginar, llegados al Destacamento bajamos a saludar e iniciar una breve conversación dado que por la pasión, nos urgía el llegar al río lo antes posible y el que nos esperaba luego de la loma. Los gendarmes con su proverbial hospitalidad y como hombres que casi vivían en soledad, nos hicieron prometer que luego de la pesca  compartiríamos con ellos unas buenas tortas fritas (como solo ellos saben hacer) acompañadas de un café “carrero”. Lo prometimos y luego lo cumpliríamos sin imaginar la sorpresa que nos esperaba casi  en el final de ese día.

La tarde se presentaba calma, sin viento, y con tibio sol. Ya con las primeras escarchas se mostraban pastos amarillos  y hojas en algún solitario árbol que querían tomar esa tonalidad. Se estaba preanunciando el otoño patagónico con días serenos pero fríos.

Los tres amigos, los dos mayores que yo, caminamos un par de kilómetros y nos encontramos con el río luego de la loma. Como Uds. se imaginarán, sin perder tiempo armamos los equipos e iniciamos los lances orilleando el  curso del río.

Caminamos, como es la modalidad de esta pesca en la Patagonia. Muchos fueron los lances y cambios de señuelos,  pero sin suerte para ninguno de los tres, pese a nuestra vocación e insistencia. El agua demasiada clara o nuestro entusiasmo era demasiado evidente y entonces los hermosos salmones, seguramente buscaron lugares más tranquilos o apacibles más abajo o arriba del río.

b_200px_150px_16777215_00_images_Articulos_pequenas_historias_Rio_Viscachaz2.jpgDecepcionados luego de recorrer varios kilómetros del río Penitente, decidimos volver al Puesto Gaypón.  Ya las sombras de la noche se estaban adueñando de la zona.

Como era de imaginar, los cuatro buenos gendarmes nos esperaban con las tortas fritas y el café humeante y filtrado a la usanza del hombre de campo (con una brasa de leña arrojada en el recipiente que contenía la infusión y que hace decantar los sólidos sin necesidad de filtrarlos). Nunca cambiaría este ofrecimiento por la mejor merienda servida sobre mantel de hilo. La conversación se desarrollaba sobre generalidades y futbol.

Lo cierto es que estábamos alrededor de la mesa y alumbrados únicamente por el conocido “Sol de Noche” y los reflejos de la luna, cuando se me ocurrió decir sin intención alguna que…“ahora solamente nos restaría para completar  este  momento tan agradable, que apareciera la “luz mala de Gaypón”...  Noté que mis palabras hicieron mella en los gendarmes y en los que me pareció ver algún signo de nerviosismo en sus rostros.  Se me ocurrió pensar que ello era natural,  ya que la mayoría provenían de provincias donde la superstición era casi una tradición…

Nunca creí sobre esta “luz mala de Gaypón” tantas veces contada y escuchada, como tampoco le daban crédito  mis amigos de esa salida de pesca.

Pero lo cierto es que como si la hubiera conjurado con mis palabras, uno gritó: ¡LA LUZ MALA! Y quedé solo  en el recinto ya que todos e incluso mis amigos salieron al exterior.

Estupefacto, luego de un rato, pasada la primer sorpresa, también salí, pensando en una broma que me hacían.

b_200px_150px_16777215_00_images_Articulos_pequenas_historias_Rio_Viscachaz.jpgRecuerdo que lo que pude visualizar en esa noche de luna, sin viento, y  con un cielo tachonado de estrellas en medio de la pampa patagónica, era una luz pequeña, casi en el horizonte y que a lo lejos como si desde un débil faro se alumbrara; entonces pensé que era un automóvil que transitaba sobre la ruta que lleva a la ciudad chilena de Punta Arenas y así lo dije en voz alta. Nadie me contestó. Un silencio casi total, se adueñó del lugar por unos momentos. Estábamos todos en hilera, uno al lado del otro, de espaldas al edificio de chapas y a la puerta, mudos y expectantes. Fue entonces que percibí que  la luz subía sobre el cielo y crecía rápidamente hasta que agigantada se puso sobre nuestras cabezas. Una luminosidad blanquísima como si perteneciera a varios y potentes faros nos “llenó de luz”, encandilándonos e  iluminando también al precario edificio de chapa que arrojaba su siniestra sombra sobre el sitio. También recuerdo el nerviosismo de los caballos que se encontraban atados al reparo do de una de las paredes de chapa; los relinchos y el sonido de las coses sobre la pared metálica era el acompañamiento sonoro del momento. Nadie hablaba.

En ese momento y encandilados por ese baño total de luz intensa, lo único que pude apreciar fue las sombras de nuestros cuerpos proyectadas sobre el terreno. Estábamos totalmente mudos y observando el desarrollo de la situación que nos sobrepasaba. No sé cuánto tiempo transcurrió, ya que perdimos su noción, pero sí que la luz que estaba sobre nosotros, luego se fue trasladando, muy despacio, sobre el claro cielo  hasta llegar a la línea del horizonte, achicándose hasta desparecer  totalmente, por el mismo sitio en que se había iniciado.

Estupefactos yo y mis amigos, luego de la experiencia, nos quedamos unos momentos  en el lugar. Nadie hablaba, hasta que decidimos volvernos a Río Turbio en el vehículo. Así lo hicimos luego de despedirnos rápidamente de los hospitalarios gendarmes.

En el camino de vuelta, intercambiamos, impresionados todavía por el fenómeno,  las experiencias de lo vivido en esa noche serena en la inmensidad de la Patagonia y con un cielo donde la vía láctea parecía mostrarnos un camino.

A partir de esa noche, empecé a creer  en “la luz mala de Gaypón.”*


 

 

Comentarios   

#7 denis fran 23-07-2012 21:01
Muy buen relato! te creo, vos sabrás q con mi padre y mi hermano presenciamos este fenomeno en gaypon! llegamos de noche y los gendarmes nos habian comentado de la luz mala, antes q salga el sol salimos al rio y fue alli donde nos topamos con 2 luces. una grande y otra chikita q desaparecieron cuando llegamos alrio al salir el sol
Citar
#6 juan cruz beliz 23-07-2012 20:18
me parecio diabolica porque asusta a mucha gente
Citar
#5 Juan Manuel 23-07-2012 20:17
OIGAN CREANLE YO VIVO EN RIO TURBIO PORQUE M VIEJO ES GENDARME Y EN GAIPON ES UN PUESTO DE GENDARMERIA Y CUANDO IBA VIAJANDO SE LUMBRO DE A UNA Y MIRE ATRAS TODA LUZES AMARILLAS ES VERDAD CREANLE

TENGO 11 AÑOS SI NO CREEN .... ES EL COLMO
Citar
#4 Patricia Sozzani 22-07-2012 20:52
Hola Ramon, soy la hija de Carmen Dantas y Valentin Sozzani, la verdad quede prendada con la historia, supongo que ha sido un mal llamado OVNI, en los cuales a pesar de no haber visto jamas ninguno, creo que existen ya que el universo es inmenso. Te mando un gran beso
Citar
#3 ALFREDO 22-07-2012 20:36
QUERIDO RAMON LEI CON GRAN INTERES TU RELATO LA LUZ MALA DE GAYPON, Y ME PARECIO UN HISTORIA ESTUPENDA CON EL COLORIDO TIPICO DE NUESTRA ZONA QUE ESTA LLENA DE IMAGINERIAS PROPIAS DE NUESTRAS COSTUMBRES Y TRADICIONES.
P/D: FALTAN RELATOS SOBRE AVISTAMIENTOS DE OVNIS.
SALUDOS
Citar
#2 Ramón 22-07-2012 20:19
Cito a Cielo Sur:
En el comienzo dice: "un relato de ficción". Es una experiencia real vivida por el autor o un cuento corto de ciencia-ficción?

Consultado quien escribiera el relato: “La Luz mala de Gaypón”, me manifiesta que es una ficción como lo señala al inicio del escrito. Las fotografías son meramente ilustrativas y de sitios diferentes que tampoco se corresponden con el lugar y la de la luz ha sido compuesta para ilustrar el cuento. Atentamente.
Citar
#1 Cielo Sur 22-07-2012 20:17
En el comienzo dice: "un relato de ficción". Es una experiencia real vivida por el autor o un cuento corto de ciencia-ficción?
Citar



Flag Counter