Pioneros de Siempre

Era invierno en Río Turbio y en esos años, la nieve se anunciaba en los primeros días de abril y finalizaba con los últimos del mes de septiembre con grandes deshielos, donde el río Turbio crecía increíblemente arrastrando todo a su paso y hasta los troncos de árboles cercanos; furioso y muy turbio, haciendo honor al nombre con que lo bautizara el aventurero inglés Greenwod en sus correrías de cazador por el lugar, por el estado de sus aguas, en 1873.

Corría el año 1963 y julio se presentaba con copiosas nevadas, como era de esperar. El cielo color ceniza y el blanco de la nieve fundidos y hermanados formaban un todo y era lo único que se divisaba hasta donde alcanzaba la mirada. El otrora colorido paisaje de la zona había desaparecido como por encanto en muchos kilómetros a la redonda, bajo un manto inmaculado donde la helada por las noches modelaba figuras increíbles dignas de un artista.

En ese tiempo Río Turbio contaba con algo más de 3.000 habitantes incluyendo Mina 3, la  ex Población de Mina 4, Dorotea (hoy Julia Dufour) y 28 De Noviembre.

Sus habitantes, para viajar desde y hacia la Cuenca Carbonífera utilizaban por lo general los aviones de Aerolíneas Argentina que operaban en el aeródromo de 28 De Noviembre y cuando el mal tiempo lo impedía, el gerente de la Sucursal,  Britos, tomaba el volante del colectivo de la compañía aérea y trasladaba a los pasajeros desde las oficinas de la agencia hasta la ciudad de Río Gallegos, recorriendo los 270 km de ripio que nos separaban por la ruta del “Zurdo”. De esta manera se cumplía con el viaje y con el compromiso asumido. Eran otros tiempos.

Pionera de los vuelos regulares en la Cuenca lo fue Aerolíneas Argentina, siendo luego reemplazada hasta nuestros días por Líneas Aéreas del Estado (LADE).

Ese es el marco de nuestro relato.

Volviendo al año 1963, en pleno invierno, un accidente conmocionó a los rioturbienses de aquellos días y fue cuando una niña de corta edad, resulta con graves quemaduras que ameritan su atención urgente en la ciudad de Buenos Aires. La pequeña era hija de una familia muy apreciada en la Cuenca.

La gran cantidad de nieve caída y las condiciones climáticas imperantes hacen imposible la llegada de naves de la línea regular, y es por eso que lo hace desde Río Gallegos un avión de pocas plazas, aterrizando sin mayores inconvenientes en el aeródromo de 28 De Noviembre, en una clara demostración de la pericia del piloto. Allí ya se encontraban, esperando para embarcar la menor accidentada y su padre, acompañados por el Dr. Pablo Barresi, médico del Hospital de Río Turbio y designado para asistir a la pequeña  en su traslado, además de un enfermero.

Rápidamente subieron a la aeronave y esta emprendió vuelo pese a las condiciones climáticas adversas. La situación exigía urgencia.

A poco tiempo del despegue sobrevolando ya los dos morros, el Philippi y el Domeyko, en la cercanía de lab_200px_130px_16777215_00_images_Articulos_pequenas_historias_Los_Morros.jpg Laguna Cóndor, el avión entra en emergencia y el piloto debe realizar un aterrizaje forzoso por lo que busca una parte llana. Debido a las intensas nevadas de los días anteriores, en el lugar había un manto de nieve de un metro y medio de espesor aproximadamente y seguramente esta circunstancia obró a favor del avión y de su pasaje. La gran cantidad de nieve acumulada amortiguó el impacto en el contacto con el suelo. Lo cierto es que los pasajeros, sacando los fuertes sacudones y la angustia por los dramáticos momentos vividos, se encontraron todos a salvo pese a los daños sufridos por la máquina que quedó casi sepultada en la sábana blanca.

Por medio de la radio el piloto se pudo comunicar y de esa manera se alertó a la gerencia de YCF del accidente. Inmediatamente se montó un operativo de socorro hacia el lugar distante unos 80 km de la Villa Minera. Desde Río Turbio se desplazó un jeep Ika con doble tracción, de los que en ese entonces disponía la empresa estatal en el yacimiento de carbón, a cargo del jefe de transporte Edmundo Decristófaro,  y a quien acompañaba Eduardo Rossi, técnico de la mima empresa. A este vehículo lo seguía una ambulancia que se desplazaba sobre la huella que dejaba el primero.

Así avanzaron campo a traviesa, metro a metro, hasta que la altura de la nieve, cuando ya estaban a un kilómetro aproximadamente del aparato, les impidió continuar con el lento avance, quedando atascados en medio de la nieve ambos automotores.

La solidaridad que siempre caracterizó a sus habitantes se había puesto en marcha, pero la naturaleza  pudo más en la emergencia.

Conocida la situación, rápidamente, desde la empresa nuevamente, se despachó hasta el sitio un camión “Berlier”, de origen francés, el número 36, con doble tracción y guinche, también perteneciente a Yacimientos Carboníferos Fiscales, conducido por el operario Alvino Alvarez, gran conocedor del terreno; lentamente pero sin pausa, llegó al sitio donde se encontraba el pequeño avión en medio de la nieve, socorriendo a los pasajeros y al piloto.

Ante la noticia que conmovió a la sociedad rioturbiense, jóvenes de la localidad ya se encontraban preparados con equipos de esquíes y otros elementos para salir al rescate si las circunstancias así lo exigían, pero eso no fue necesario.

La emergencia había ocurrido en horas de la mañana, y recién por la tarde pudieron ser rescatados.*


 

 

Comentarios   

#1 Gust. Ariznabarreta 23-07-2012 21:37
Estimado Ramón.- Aprecio sobremanera que rescate desde el arcón del olvido, historias como la presente; es que hubo un Río Turbio antes del actual, distinto, solidario, pujante...en el silencio de la distancia, lejos de todo lo que era "civilización", con fuerza, esperanza, ilusión.
La vida de la pequeña accidentada, según recuerdo haberlo escuchado de Rodolfo Funes, quien llegó en la ambulancia que Ud. rememora, se curó con el auxilio que el "nono" Barresi le prodigó. Y, ¿sabe con qué?; pues con nieve, sí le aplicó nieve sobre las llagas de las quemaduras que padecía, y así pudo ir calmando su dolor. Le mando un afectuoso saludo, plagado de buen recuerdo. Gustavo Ariznabarreta.-
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