Pioneros de Siempre

Esta es la historia de un personaje de la patagonia de los años 30, aún comentada por todo ámbito regional y recordada por los jóvenes de ayer que siguieron su recorrido a Portada Vasco de la Carretillatravés de la prensa. Los miles de kilómetros que El vasco de la carretilla, recorrió a pie, desde el territorio de Santa Cruz hasta la ciudad de Bs. As. Empujando una singular casa rodante, lo han posicionado entre los raiditas más reconocidos del país y posiblemente primero en cuanto a lo que originalidad concierne. Demostró a través de la tenacidad y por que no, de la obstinación, cuanto es capaz de realizar el ser humano cuando se propone una meta que parece inalcanzable.

Contratapa Vasco de la CaretillaEl diario Crítica de la ciudad de Bs. As. del mes de Mayo de 1936, publico lo siguiente: Munido de una buena carretilla de mano, sobre la que Guillermo Isidoro Larreguí, había acondicionado maravillosamente su casa, posee pues, en efecto, allí nada falta y esta todo distribuido en un orden tan absoluto, que hasta sorprende.

El 25 de marzo de 1935 a las 9 horas, salía de CTE Luís Piedrabuena, en dirección a Bs. As. Guillermo Larregui, en medio del estupor de sus vecinos, que lo sabían vasco pero… no tanto.

El Vasco de la carretilla, una historia real, del libro de Patricia Halvorsen, editorial Dunken, tercera edición – Bs. As. 2003.

Aquí comienza la historia para Ud. en versión segmentada:

  • Año 1935, Mata Amarilla, Territorio Nacional de Santa Cruz, zona norte del río homónimo. Campamento de la Petrolera de Ultramar, subsidiaria de Standard Oil. Presidente de la República: Agustín P. Justo, Gobernador: Capitán: Juan Manuel Gregores. Jefe de Policía, Eduardo Victoriano Taret, ejecuta el mandato recibido por sus superiores del Ministerio del Interior, Leopoldo Melo, tras la decisión del Gobierno Nacional de paralizar los trabajos luego de una interpelación en la Cámara de diputados. Cumplida la orden, queda cesante el personal y obligado por la situación adversa, se disgrega en busca de nuevos horizontes, entre ellos Guillermo Isidoro Larreguí, español, navarro, oriundo de Pamplona. Desocupado, el vasco se dirige a la localidad de referencia del paraje que habitara durante su desempeño en la empresa, Cte Luís Piedrabuena para definir su destino.
  • Los crecientes medios de comunicación contribuían a difundir noticias que acentuaban la pasión por el récord que bullía por el mundo entero e intrépidas actuaciones merecían los más variados comentarios sobre figuras que alcanzaban notoriedad.
  • Como en todas partes, también en ese pueblo Cte Luís Piedrabuena, se comentaban las hazañas como la de Franco en el Plus Ultra. La del navegante Solitario Vito Dumas ó entre otras, el raid del Jinete Tschiffely con sus caballos criollos Gato y Mancha. ¿Quién iba  a presumir que de este punto clavado en la estepa pronto saldría un nuevo recordman?
  • Allá por marzo de 1935, mientras nuestro personaje participaba de una rueda de amigos, surgió el desafió que lo llevo a la popularidad, no obstante, citaremos la versión del protagonista, impresa en el desaparecido diario Crítica, he aquí el factor detonante de su intrépido alegato y posterior osadía.
  • “Muchos hablan de una apuesta de miles de pesos, no es cierto. He empeñado simplemente mi palabra”, lo dijo: Guillermo Larregui.
  • “La cosa sucedió así: decía Larregui, varios amigos hablaban de las grandes travesías realizadas por automovilistas, de los raids de aviación y otras proezas en que es protagonista el hombre. Yo oía y callaba. Pensaba entre mi que no es gratis llevar a cabo una proeza  con los maravillosos aparatos modernos que se manejan sin esfuerzo y que necesitan del hombre seguridad, valor o audacia. Pero pocas veces exigen del individuo únicamente fuerza física, paciencia y resistencia, entonces dije: A cualquiera de esos señores aviadores y automovilistas los desafió yo a hacer una travesía desde estos lugares a Bs. As. caminando y conduciendo una Carretilla.
  • Cuando decidí viajar a Bs. As. caminando y conduciendo una carretilla, alguien me dijo, Vd. no es capaz !. Un vasco es capaz de todo lo difícil, dije esto y a los cinco días salía para buenos aires, entre los comentarios del pueblo, comentaba  Guillermo Larregui.
  • Y vaya si hubo comentarios, entre explosivas carcajadas y bajo la lupa de suspicaces miradas, se convirtió en el hazmerreír de muchos escépticos que de inmediato lo apodaron, El Loco de la Cerretilla.
  • Pese a la duda popular de que no lograría el objetivo que me había impuesto llegar caminando a bs. as. con mi carretilla, encontré apoyo entre algunos paisanos, el carpintero Sandalio Alvarez adapto un cajón de madera al soporte del rodado y concluido el acopio de los utensilios elementales, Vicente Sabés lo transporto en su camión con todos los petates a la bajada de Piedrabuena, rumbo a San Julián, donde cumpliría el primer tramo del viaje.
  • No obstante la incredulidad, la lona que oficiaría de carpa en las jornadas sucesivas y la carcasa de madera fueron firmadas por los desconfiados pueblerinos. Por si las moscas! Había pensado más de uno. Así, ante el estupor de los vecinos, la mañana otoñal del 25 de marzo de 1935, despidió al cincuentón que partía a pie, hacia el norte, munido de una casa ambulante cargada con cien kilos de peso.
  • 27 días después, tal audacia, considerada un disparate incumplible por el consenso local, paso a segundo plano cuando cundió la terrible noticia sobre el asalto a la sucursal del Banco Anglo Sudamericano de Puerto Santa Cruz, agravado por los homicidios de dos de sus empleados.
  • Mientras avanzaba la investigación oficial sobre el atraco al banco anglo sudamericano, consumado a solo 35 Km. de Piedrabuena, el grueso de la gente ya había olvidado al andarín devorador de kilómetros, sin embargo llegada la calma que siempre sucede a la tormenta, todo el país siguió su recorrido y con orgullo la comunidad éuscara exaltó en sus medio la ingeniosa empresa de su compatriota.
  • Durante todo el trayecto augurios y simples firmas se multiplicaron sobre las tablas de la precaria carrocería y la superficie de lona como testimonio de admiración, pero, lamentablemente, el invento de Biró no se había popularizado y el indeleble grafito sucumbió a los efectos de la intemperie, el roce y el inevitable transcurso del tiempo.
  • Entre un sinfín de garabatos, aún se distingue en la lona, una sencilla dedicatoria que compila esos deseos: “Que tengas un feliz y prospero viaje”, firmado Rafaela González.
  • El invierno sorprendió a Guillermo Larregui, el loco de la carretilla, en Comodoro Rivadavia, pero como se sucedieron  otras estaciones paso por cerca de 40 poblados mientras trepaba el mapa, nos limitaremos a decir que, prácticamente, bordeo la costa antes de orientar su paso hacia la localidad bonaerense de Dolores, distante a unos 200 km. De la Capital Federal.
  • 14 meses después de la partida, el 21 de mayo, llegaba a Empalme San Vicente  en las últimas horas de la tarde. Vecinos y reporteros lo seguían en caravana para retratarlo, estampar sus firmas ó hacerles preguntas sobre las peripecias del viaje, Larregui halagado, accedió a la calida demanda popular, poso frente a su campamento y luego hasta reclinado en el sillón de la barbería, tomas que ilustraron privilegiados espacios en la prensa escrita.
  • Durante la jornada siguiente, en la localidad de Burzaco, fue recibido en el hogar de la familia Sisco, desde donde el sábado 23 volvió a reanudar su marcha seguido de cientos de émulos, automovilistas, ciclistas y jinetes, horas después llegaba a Avellaneda y Luís Sisco pariente de los anteriores, tomaba la posta de anfitrión en la que seria la ultima noche del raid.
  • Cota la hija de Luís Sisco, recuerda lo siguiente: “Antes las cosas eran distintas, las casas eran de puertas abiertas, se recibía a todos el mundo. Mi casa paterna era una de esas, pues mi padre era muy hospitalario. Un buen día entro y le dijo a mi mama: Hoy viene a dormir el vasco de la carretilla. Nosotros seguíamos el recorrido por los diarios, pero nada mas que eso, no lo conocíamos, pero de todas maneras se hospedo con nosotros. Poco después de su llegada empezaron a venir periodistas para entrevistarlo y de pronto una multitud lleno la calle O¨Gorman. Todos querían entrar para verlo, pero como iba a  ser un lío bárbaro dejar pasar a todos, él tuvo que salir a saludar. LO miraban como si fuera San Martín, se ríe y luego agrega, era un hombre de pocas palabras, retraído, muy  reservado, la verdad es que no se de que hablaría con mi padre, pues ese día ni siquiera pudimos saber si era casado o no. Entonces yo era chica y en esos tiempos no se participaba en las conversaciones de los adultos.
  • Como umbral sud de la ciudad porteña, Avellaneda resulto un poco accesible para la nutrida concurrencia de asistentes foráneos que se sumaron al revuelo producido por la presencia tan singular mentor de la estrafalariedad. De alguna manera había que reacomodar la situación. ¿Pero como poner orden a semejante embrollo de personas? Miguel Angel Martinicorena, secretario del directorio del diario “La Libertad” y terno del propietario de la céntrica cochería ubicada al 600 de la Avenida Mitre, fue el mentor de una idea tan práctica como singular. ¿Que mejor que una buena vidriera en la calle principal para exhibir a la carretilla y porque no, al vasco? La sugerencia fue aceptada y luego a medida que se descomprimía  la desbordada calle O¨Gorman, la cochería – funeraria de Pedro Peruilh se transformaba en una romería. Permítaseme presumir que aquel día no se celebro ningún oficio, pues no hubiese gozado de un recogimiento demasiado consternado.
  • La caminata había lanzado al introvertido recordman a polvorientos caminos y a inusitados reconocimientos, como el de aquel memorable  domingo 24 de mayo, cuando el Centro Español de Avellaneda lo agasajo y le hizo entrega de hermosas flores adornadas con cintas de colores alusivos a las banderas argentina y española. Que destino significativo tenia ese ramo… Después del homenaje, acompañado por una multitud de simpatizantes se dispuso a transitar el ansiado tramo final y en horas de la tarde, ante los ojos asombrados de los granaderos, deposito en los portalones de la Casa Rosada aquellas flores en homenaje al país que lo había acogido.
  • Vencida la escalofriante distancia que superaba con holgura 3000 km. A pie y con un singular campamento a cuestas, puso fin a la porfía que había picado a su amor propio de vasco, la deuda había sido saldada.
  • Cumplido el primer objetivo Guillermo Isidoro Larregui, visito las oficinas del periódico “Ahora” y las del diario “Critica”, en cuyo hall, invadido por un tropel de simpatizantes y curiosos, a pedido de los directivos, desplegó el campamento.
  • En los días posteriores sus anécdotas compartieron con acentuado contraste, páginas lúgubres que publicaban el deceso de Lola Mora, inquietantes noticias sobre el avance de la militarización alemana y la lucha, entre Republicanos y Nacionalistas, en España.
  • Los porteños para horror de unos y atracción de otros, no terminaban d polemizar sobre el pilar altísimo, rematado en una punta piramidal que había emplazado en el corazón de su ciudad y los santacruceños, más perplejos que repuestos, seguían el curso de los sucesos derivados del trágico asalto al banco anglo sudamericano, el punto final de esa historia, lo determino la fuga del criminal de la cárcel de Río Gallegos quien cayo abatido luego de una espectacular pesecusion policial en agosto de 1936.
  • Entre tantas miserias, sobresalieron, siquiera temporalmente, importantes titulares que anunciaban “Llegan hoy el Vasco, termina su raid, el vasco de la carretilla, gasto 31 pares de alpargatas en su caminata”.
  • Cumplido el primer objetivo Guillermo Larregui, visito las oficinas del periódico “Ahora” y las del diario “Critica”, en cuyo hall, invadido por un tropel de simpatizantes y curioso, a pedido de los directivos, desplegó el campamento.
  • En los días posteriores sus anécdotas compartieron, con acentuado contraste, páginas lúgubres que publicaban el deceso de Lola Mora, inquietantes noticias sobre el avance de la militarización alemana y la lucha, entre Republicanos y Nacionalistas, en España.
  • Los Porteños, para horror de unos y atracción de otros, no terminaban de polemizar sobre el pilar altísimo, rematado en una punta piramidal, que había sido emplazado en el corazón de su ciudad y los Santacruceños, más perplejos que repuestos, seguían el curso de los sucesos derivados del trágico asalto al Banco Anglo Sudamericano, recordemos que el punto final de esta historia, lo determino la fuga del criminal de la cárcel de Río Gallegos quien cayo abatido  luego de una espectacular persecución policial en agosto del año 1936.
  • 25 de mayo de 1936, dice el diario “Ahora”, la multitud pidió que andarín hablase. Un sargento y un agente lo levantaron en andas y de esta forma Guillermo Larregui, sin poder articular vocablo por la emoción, alzo los brazos en señal de gratitud, mientras los aplausos llenaban el ambiente, el redactor Manuel Maria Oliver, en nombre del Club Argentino de Caminatas le hizo entrega de una Plaqueta de oro y de un pergamino con que esta entidad premio la excursión del bravo éuscaro.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda:
  • Cuéntenos algunas peripecias de su viaje, pedían los periodistas a Guillermo Larregui.
    Peripecias muchas, muchas y alguna grave. Piense Ud. que casi pierdo la vida. Enferme en la provincia de Bs. As. Y permanecí dos meses con peligro de muerte. Se me habían hinchado las piernas, manos y rostros. Estaba hecho un mono de zoológico pues ya ni se me conocía. Cuando llegue a Tres Arroyos, deje la carretilla cerca del pueblo y me llegue hasta el hospital. Pero no había cama para mí. Esa noche tuve que dormir en la Comisaría... Cuando me repuse continué el viaje. Creo que esa enfermedad fue una consecuencia del cambio del clima. Además el reumatismo comenzó a molestarme pero lo aguante. Con frotaciones de caña en los brazos y piernas se me pasaron los dolores y puede seguir caminando.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda:
  • Otras preguntas de los periodistas a Guillermo Larregui, ¿Recibió muchos agasajos en las poblaciones que cruzó?
  • Muchas. Estoy especialmente agradecido a las autoridades y sobre todo a los policías de todas las zonas que crucé y desearía que hiciesen ustedes constar en su diario todo mi agradecimiento para ellos y también para los pobladores en general. Debo agregar que me emociono de verdad el sincero y afectuoso acogimiento que me hizo en Trelew el cónsul español en dicha localidad. Pues, yo, señores pese a que 30 años que estoy en la argentina y quiero entrañablemente a esta segunda patria  mía tengo una lógica sentimental con mi país de origen España.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda: ¿Que piensa hacer ahora que ha cumplido su hazaña? El Vasco Larregui se detiene, echa su boina para atrás, se rasca la cabeza y por fin responde: - Lo único que quiero hacer ahora es donar la carretilla al Museo de Luján, para que la gente pueda saber cómo he tenido que luchar para terminar este viaje.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda: ¿No piensa intentar un nuevo Raid ¿No prolongara su expedición? No se puede. Es cierto que he encontrado muchas personas buenas y me han ayudado en el camino. Pero la mayoría... No me hablen, con decirle que los propios lecheros vascos que iba encontrando en los pueblos me cobraban la leche que les compraba.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda: Entonces la gente no lo ha ayudado en su caminata? Muy poco en Necochea y Trelew, son los únicos sitios donde se han portado muy bien conmigo. En el resto de los pueblos las cosas no han ido bien para mi.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda:¿ Y su legada a Bs.As. cómo ha sido? Ah. Eso es diferente. Ya lo ven una verdadera apoteosis. El público me ha aclamado. Desde Avellaneda hasta el diario “Critica” una multitud  me ha seguido y a mi carretilla y  a mi nos han cubierto de flores. No se puede pedir más. Y eso, que las sociedades vascas no se han preocupado para nada de mí. Me dejaron solo, ¡Solo! – Exclama riéndose, en medio de millares de personas que gritaban mi nombre y me llamaban Larregui, Larregui. Si las sociedades me hubieran prestado el apoyo que el publico me presto, yo seguiría y seguiría hasta Nueva Cork o hasta Alaska.. Pero así solo y teniendo que hacer todo uno no se puede. Este raid me ha costado demasiados esfuerzos y demasiado dinero. Pero en fin no hay que adelantar los acontecimientos. Todo lo diré a su tiempo. Durante el raid he ido escribiendo un diario de viajes. Son apuntes que todavía hay que pasar en limpio. Lo haré cundo vuelva a mi pueblo y entonces podré publicar un libro que seguramente será único en el mundo “Las memorias del Vasco de la Carretilla”.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda:¿Piensa regresar pronto a Luís Piedrabuena? – En mi pueblo me esperan, pero yo pienso quedarme en Buenos Aires una temporada. Quiero descansar y reponerme, me siento fatigado y enfermo, creo que aquí podré curarme si me quedo un tiempo más. Luego volveré a mi pueblo.
  • Las siguientes preguntas y respuestas, corresponden a publicaciones del mes de mayo del año 1936 en los diarios “Critica”, de  Buenos Aires y “La Libertad” de Avellaneda: ¿Piensa hacer el viaje a pie otra vez? No! De ninguna manera. Me volveré en avión, creo que será una enorme emoción para mi, la de ver desde arriba los campos y los caminos que durante más de un año recorrí, paso a paso, detrás de mi carretilla.. Ahora, al ver el mar, así, desde un avión, a mi lo que más me gusta es el mar. Siempre que pude durante mi recorrido seguí la costa. Son incontables las noches que me he dormido con el ruido de las olas. Ahora, al volar en avión, ese mismo campo donde deje mis huesos, me parecerá un juguete. Pero ahora toda esta terminado. Ahora solo se trata de volver y eso es fácil, por mi gusto me agradaría dar la vuelta alo mundo empujando mi carretilla. Desgraciadamente no lo podré hacer. Me sobran fuerzas y voluntad para eso soy  vasco. Soy pobre y un viaje así, exigiría mucha plata.
  • Los periodistas le preguntan a Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, ¿Cuantos pares de alpargatas había gastado? A lo que responde: 31, pero he comprado de las mejores después de probar varias.
  • Los periodistas le preguntan a Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, Su desayuno cuál era?  El responde; ante todo el mate, luego me preparaba algún desayuno a base de productos alimenticios. Y después, continuaba viaje…. Pero el mate y la galleta eran infaltables todos los días a la sombra de mi carpa.
  • Los periodistas le preguntan a Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, ¿Y su comida acostumbrada?, la más simple de todas, responde, un gran puchero suple a los mejores menús. Por lo sencillo, por lo fortificante y por lo sano, un puchero a base de una buena tumba tipo cuartelero. Cuando había garbanzos, con garbanzos, cuando había porotos con porotos, y cuando tenia verduras, también.
  • Los periodistas le preguntan a Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, ¿Cómo le fue en la parte económica?, Regular no mas dice el andarín, administrando mis pocos centavos, conseguí llegar a Bs. As. Con la suma de $16, todo el capital que me quedo. Como ven no soy un turista adinerado.
  • Los periodistas le preguntan a Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, ¿Durante su viaje no tuvo miedo? De qué? De los asaltantes. No los hay, o por lo menos, yo no los he visto por ninguna parte, además, no les tendría miedo, porque aunque cuanto mucho podrían quitarme la carretilla y la carretilla amigos, hubiera sido para ellos un verdadero clavo. ¿Y otra clase de miedo? No conozco esa clase o por lo menos no sé a que se refiere. A miedo de los espantos, a la soledad de la noche, a las apariciones, a la luz mala... -¡Bah!..Los espantos no se han dignado salirme al paso. La soledad de la noche es una cosa preciosa y a las cosas preciosas ya sean noches o mujeres, no les tengo miedo. Las apariciones, han desaparecido de la pampa hace ya mucho tiempo y las únicas luces malas eran para mí los faros de los autos que me encandilaban y me hacían salir de la huella.
  • Los periodistas le preguntan a Guillermo Larregui, el vasco de la carretilla, ¿En su largo viaje, no se ha encontrado por casualidad o sin casualidad con los ojos de alguna muchacha que lo hayan impresionado? Vean .. eso si que son luces malas! Si algún miedo tuve fue de eso. De quedarme como bicho de luz, dando vuelta a esa clase de faroles. Pero ya lo ven, he llegado a Bs.As.
  • El vasco supo que la popularidad no llega siempre con un pan debajo del brazo, sin embargo, había alcanzado notoriedad y despertado el entusiasmo  de quienes adherían su causa, aún, si entender demasiado la razón de semejante emprendimiento.
  • El diario “La Libertad” del viernes 12 de junio de 1936, dice: El vasco Larregui partirá del teatro Liceo con su clásica carretilla, con destino a Luján, etapa que cumplirá escoltado por artistas y público, llevara de esta capital, a la ciudad del museo, un traje de gaucho de Carlitos Gardel y una guitarra del mal logrado cantor, que le entregará la señora Berta Gardes.
  • En el festival a beneficio del vasco Larregui, que se llevara a cabo en el teatro Apolo, los hermanos Ratti que actúan en esa sala presentaran las obras “Te lo juro Vasco” y “El bailarín del Cabaret”, días más tarde el titán pedestre empujaba su carro de una sola rueda, hacia los pagos de la virgen del Luján.
  • El 24 de junio de 1939, el vecindario recibió con jubilo al afamado viajero, acompañándolo luego hasta la galería de exposición para hacer entrega de su casa rodante al director del museo, quién, finalmente, recibió los objetos y a fin de cumplir los requisitos administrativos elaboro un minucioso inventario.
  • Guillermo Larregui, permaneció en el pueblo de Luján, alrededor de una semana, alojado en el Hotel de la Paz, rodeado por incesantes muestras de cariño, sus paisanos lo agasajaron en la confitería “La Basílica” de Eugenio Barrenechea.
  • ¿Cuál fue en adelante el destino del afamado andarín? Para sorpresa de muchos, ese mismo año su espíritu aventurero volvió a activarle los pies. La voz de los vascos de América – Euzko Deya – cuenta como con otras carretillas realizo otros 3 raids más, uno desde Coronel Pringues a La Quiaca en 1939, 4405 Km., el segundo en 1941 desde Villa Maria, Córdoba a Santiago de Chile, 2018 Km. Y el último en 1944 desde Trenque lauquen a las Cataratas del Iguazú, pasando por; Pehuajó, Luján, Zarate, Constanza, Gualeguaychú, Concordia, Curuzú Cuatiá, Mercedes, Santo Tomé, San José, Santa Inés y Posadas. Ninguno de estos viajes obtuvo la estrepitosa resonancia del primero, la novedad había pasado y la atención de los medios de comunicación, se centraba en el epicentro político que gestaba la segunda guerra mundial.
  • Finalmente en Misiones, resigno  sus andanzas para radicarse en el Parque Nacional, donde edifico su casa con latas vacías que reciclaba y adaptaba a las necesidades de la construcción. A partir de ese tiempo, en el que al parecer ofició de Cicerone de los turistas que llegaban a la zona, algunos le atribuyeron el dominio del idioma inglés, alemán, italiano, francés y holandés – dato inédito hasta ese momento -, ante esa prerrogativa, quienes llegaron a conocerlo en los años 30 esbozaron una sonrisa y se limitaron a decir; tal vez…después aprendió todo eso.
  • En la república de Chile Guillermo Larregui, le obsequio a otro vasco llamado: Pedro Arregui su carretilla, el diario El Mercurio difunde la noticia.
  • El diario “Critica” comenta: “Observamos su carpa, en ella Guillermo Larregui ha dibujado el mapa de la parte Sud de la República, señalando todos los lugares dónde debía detenerse. En un costado de la lona ha ido escribiendo los nombres de los pueblos que ha cruzado, estipulando además los kilómetros de marcha. Luego en toda la lona es un laberinto de firmas, nombres de mujeres, hombres, niños, que se acercaron para verlo  de cerca y fueron invitados a estampar sus firmas”.
  • Desde hace 64 años la carretilla se encuentra en el centro histórico que hoy lleva su nombre de quién entonces fuera su director, Enrique Udaondo. Yo era una nena, dice la autora de este libro, Patricia Halvorsen, la primera vez que recuerdo haberla visto luego de una visita de rigor a la basílica de Luján. Estaba dispuesta detrás de un grueso cordel dónde el público podía observarla entre otras reliquias. En ese tiempo, me refiero a algo menos de treinta años, se la exhibía con una lona amarrada a la tapa de madera, supongo que los demás elementos estaban, como ahora, guardados en su interior. Pasaron muchos años antes de que volviera a verla, aunque no tantos como las veces que seguí escuchando esos relatos de fogón o sobremesa que, aún ciertos, saben a cuentos.
  • La autora de este libro: Patricia Halvorsen, cuenta que la carretilla del vasco, se encuentra entronada  sobre una pequeña tarima de madera, simbólicamente custodiada desde el muro – manchado por una escurridiza humedad que la falta de presupuesto no detiene – una fotografía de Larregui tomada en Comodoro Rivadavia, casi frente al bar. de su paisano Antonio Marín, el Sportman. La vedette es la legendaria carpa inventariada en el documento de recepción por el mismo Udaondo y que, además, recuerdo haber visto.
  • La autora de este libro, Patricia Halvorsen, pregunta sobre la carpa del el vasco al Director, profesor Carlos Scannapieco, quien consulto al personal a cargo del deposito y tras infructuosa búsqueda, apesadumbrado nos mostró, un desbastador testimonio fotográfico de uno de los tantos desbordes del río Lujan. “Se levanta todo lo que se puede,  - adujo – pero muchas veces gana el agua” Y me vino a la mente, aquella frase popular atribuida al clima cuando las piernas acusan baja presión y marcas altas en el higrómetro; porque, según parece, la lona fue desintegrada por la humedad.
  • El Consejo Deliberante de CTE. Luís Piedrabuena, dicto una ordenanza, el 15 de Octubre de 1987, que impuso a una plazoleta central de la avenida  Gregorio Ibáñez el nombre de Guillermo Isidoro Larregui; en recuerdo de aquel hombre simple quien, tal como reza un considerando de dicho mandato, demostró “a través de la tenacidad y por que no de la obstinación, cuanto es capaz de llegar a realizar el ser humano cuando se propone una meta que parece inalcanzable.
  • El vasco de la Carretilla murió octogenario en Misiones el 05 de Junio de de 1964, por esos días, la prensa volvió a homenajear a quien ya en vida había sido una leyenda. Se desconocen los motivos por los que jamás regreso al pueblo dónde se inició la historia.
  • 32 años después, el lunes 26 de julio de 1996, Crónica el diario de mayor circulación en el Sur Argentino publico lo siguiente: En una tumba sencilla, la placa dice: Guillermo Larregui, el vasco de la Carretilla, 05 de 1964, fecha en la que falleció rodeado por el canto de los boyeros y quejidos de tucanes que se confunden con las voces de la selva Misionera. Tal vez a un turista Patagónico que visite las Cataratas del Iguazú, no se le ocurra visitar el cementerio de Puerto Iguazú, tal vez no conozca la historia del vasco – patagónico que se dedico a junta r basura de los pocos turistas que llegaban por entonces o a curar animales que encontraba malheridos, pero si Vd. va por ese lugar algún día, acérquese y encontrara un pedacito de la historia de  muestra región, confundida en la selva.

Patricia Halvorsen es la autora del libro: El Vasco de la Carretilla
Editorial Dunken – 3° Edición año 2003
Una idea y compaginación de Ricardo Alfredo.
Río Turbio –  Pcia Santa Cruz - Argentina

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