Pioneros de Siempre

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COMBUSTIBLES SOLIDOS MINERALES (ENDE)

Nacimiento de la Empresa

Llegado el año 1945, los estrechos límites de la División Carbón Mineral de Y.P.F. impedían un mayor desarrollo en la actividad carbonífera nacional, y su presupuesto, cada año mayor, significaba a esa empresa fiscal una derivación de esfuerzos hacia una explotación no rigurosamente afín con sus funciones. Sin embargo, la marcha emprendida en el camino del carbón no podía detenerse. Las esperanzas que se cifraban en las numerosas exploraciones, la escasez de combustibles y la necesidad de ordenar el panorama energético nacional, creando fuentes permanentes de producción, movieron al Gobierno Nacional a dictar el 20 de septiembre de 1945 del decreto N° 22389 que reglamentaba el estatuto orgánico de la Dirección Nacional de la Energía, creada por Decreto N° 12648 del 28 de Octubre de 1943.

En el articulado del primero de los decretos se da nacimiento a la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales (Empresa Nacional de Energía) al darle sus funciones como ente autártico. Estas constituirían la exploración y explotación de los yacimientos de combustibles sólidos minerales, su industrialización, comercialización, transporte y distribución, como asimismo las de proponer al Poder Ejecutivo Nacional los precios de los mismos y sus derivados y la regulación de la explotación de los yacimientos del Estado. Además debía procurar el mantenimiento de suficientes reservas, a la vez que estimular el aprovechamiento nacional de los de propiedad privada.

Sobre esas bases el día 2 de enero de 1946 quedó constituida la Dirección General Combustibles Sólidos Minerales (ENDE) transfiriéndose el personal y todas las responsabilidades de la División Carbón Mineral de YPF., que pasaba así a transformarse en el Departamento Técnico de aquella Dirección General.

Este departamento que tendría a su cargo en adelante, las tareas directas de la exploración, explotación, industrialización y comercialización de los combustibles sólidos nacionales de origen mineral se integró con cuatro servicios que fueron: El Geológico, el de Exploración, de Producción e Industrial. Estos servicios fueron puestos a cargo, respectivamente, de los ingenieros Eduardo Maraggi, Roberto M. Giannattasio, Ernesto Köhler y José A. Bacigalupo.

Como jefe de Departamento fue nombrado el ex-jefe de la División Carbón Mineral ingeniero Pastor M. Tapia.

Integraban también el nuevo organismo el Departamento Administrativo, cuyo primer jefe fue el doctor Manuel García Pazos formado por las Divisiones Patrimonio, Presupuesto y Tesorería que tuvieron como jefes respectivamente a los señores Oreste Armissoglio, Augusto Bassi y Jacinto Zalduendo. Además formaba parte la Secretaría General, a cargo del señor Raúl Fernández de la Fuente de donde dependía la Subsecretaría General con el señor Roberto Fiordalisi a su frente y la División Personal con el señor Atilio Fiorentini como jefe.

La Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales (ENDE) fue confiada al señor coronel Carlos J. Martínez, quien instaló su despacho, juntamente con los del departamento Administrativo y la Secretaría General en la calle Díaz Vélez N° 3902 esquina Medrano de la ciudad de Buenos Aires, el Departamento Técnico tuvo su asiento en el inmueble de Eduardo Acevedo N° 78 en la misma ciudad.

Para no restar continuidad a las tareas la empresa Yacimientos Petrolíferos Fiscales, de acuerdo con el decreto N° 22.389, transfirió a la nueva Dirección General los elementos y materiales con que contaba la ex-División Carbón Mineral y todas sus dependencias de campaña; no obstante lo cual tuvieron que ser vencidas serias dificultades por falta de equipos específicamente mineros, de difícil adquisición por la situación del mercado internacional, derivada del conflicto bélico mundial.

Durante ese primer año de vida del nuevo ente estatal se contó con una dotación total de 265 obreros, distribuidos, en 12 comisiones de campaña; de éstas 7 eran geológicos, 2 topográficas, 2 de perforación y laboreo minero y una de laboreo minero, cuyos distintos lugares de trabajo se ubicaban en La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz.

El presupuesto total para 1946 fue de m$n. 13.028.062 -su patrimonio- que originalmente fue de m$n. 1.784.203,12, es decir, los materiales transferidos por Y.P.F. ascendió a m$n. 2.078.707,15 para fines de 1946 y el total de gastos llegó a m$n. 2.016.596,57.

El yacimiento Río Turbio, con la incipiente comercialización de su producción ingresó ese año (a su tesorería la suma de m$n. 17.283,82).

Hasta principios de ese año los recursos de carbón calculados para el yacimiento no sobrepasaban las 40.000.000 de toneladas de carbón, cifra relativamente baja y sobre la cual no podía basarse una gran inversión para su explotación, dada su ubicación geográfica, distante de los centros de consumo.

Pero el acontecimiento técnico que constituyó el resultado de la perforación del pozo T 80, hizo que a mediados de 1946 el máximo interés oficial por la explotación carbonífera apuntara hacia Río Turbio.

Finalizado el estudio de los resultados de esta perforación, que atravesó el Manto Dorotea y el Manto A, pudo afirmarse que las reservas mínimas alcanzaban 100.000.000 de toneladas. Este hecho llevó a las autoridades de la División General de Combustibles Sólidos Minerales a solicitar un mayor apoyo del Gobierno Nacional, según un plan de explotación de 5 años, elevado el 21 de septiembre de 1946.

En las recomendaciones con que acompañó la elevación se dijo:

"(...) la importancia del yacimiento de Río Turbio reclama sin pérdida de tiempo una acción dinámica y múltiple del Estado, mediante la conducción conjugada del cometido de varios de sus organismos y aplicada en aquella zona de Santa Cruz. Ello habría de traducirse en reconocimientos, estudios, trabajos y experimentaciones diversas, pero convergentes todos a lograr radicar mayor población humana así como a crear nuevas fuentes de riqueza; con lo que se alcanzaría a incorporar de una manera más efectiva el desenvolvimiento económico nacional de aquella promisoria región patagónica".

Luego se proponía un programa de siete puntos entre los que se incluía el acondicionamiento de la Ruta 293 de Río Gallegos a Río Turbio, la realización de estudios para el trazado de un ferrocarril hasta la costa atlántica, la construcción de un muelle en Río Gallegos, el establecimiento de un destacamento de Gendarmería Nacional en Río Turbio y la adquisición de barcos carboneros.

Con el año 1946 finaliza el período de organización y despegue de la Dirección General de C.S.M.

En Río Turbio se intensificaron los trabajos de reconocimientos geológicos, perforaciones y labores mineras, ejecutados con los modestos y anticuados equipos cedidos por YPF, cuya renovación y ampliación recién comenzó a ejecutarse a partir de 1947.

La preocupación mayor la constituyó el problema del transporte de carbón desde Río Turbio hasta el potencial mercado consumidor existente en la región del Río de la Plata y del litoral fluvial, cuyas centrales eléctricas, ferrocarriles, frigoríficos, etc., tradicionales consumidores de carbón mineral, estaban ya en franco proceso de transformación de sus instalaciones para el uso de otros combustibles, por la ausencia de aquel en la plaza vendedora.

En este sentido la acción se encaminó durante 1947, a lograr que se habilitara la Ruta 293 para tránsito pesado mientras se analizaban los resultados de los estudios que los Ferrocarriles del Estado habían realizado para el trazado de una línea férrea al Atlántico. Este trabajo previo estuvo a cargo del ingeniero Guido C. Belzoni.

Este estudio de la línea férrea debía completarse con un proyecto de un puerto en el punto que fuera elegido entre las dos variantes posibles, Río Gallegos o Santa Cruz.

El primero de estos puertos ofrecía la ventaja de la cercanía al yacimiento, que permitía un ahorro de 100 kilómetros de vía, pero presentaba los siguientes inconvenientes: Enorme amplitud de mareas y dificultad para su acceso marítimo, cruce de línea ferroviaria por territorios muy pobres que no ofrecían posibilidades de un ulterior desarrollo económico regional y, por último, debilidad estratégica al quedar el trazado de las vías casi continuamente sobre la frontera.

La opinión generalizada, en esos momentos se inclinaba por la utilización de la ría de Santa Cruz como puerto carbonero ya que, salvo los 100 kilómetros extra y una inicial rampa desfavorable de la vía férrea, obviaba todos los inconvenientes que acabamos de enunciar.

El transporte automotor hasta Río Gallegos, que se cumplía con camiones, en su mayoría de nafta, de 4 a 6 toneladas de capacidad, porque el deficiente estado de los caminos no permitía el tránsito de mayores, era altamente costoso, consumía combustibles líquidos aún escasos y desgastaba neumáticos de difícil reposición por entonces.

Mientras estas cosas ocurrían en Río Turbio, en la Presidencia de la Nación, se tomaba una decisión que influiría durante los siguientes años en importantes medidas en la vida de la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales (ENDE) y del yacimiento: La creación de un organismo llamado Jefatura de Obras de Santa Cruz, dependiente del Ministerio de Marina.

 

Comentarios   

#1 PEDRO M. TAPIA 22-07-2012 19:45
hola, los quiero felicitar por escribir la historia de nuestra empresa, es un trabajo que todos deberiamos leer para no olvidar de donde venimos.
con su permiso les cuento algo de la historia de mi familia:
Ramon Rosa Barrionuevo, ingreso en el año 1945, en 1956 llego con su familia a Rio Turbio y se jubilo el 1 de Septiembre de 1977.En ese mismo año, Septiembre 5, ingrese a Y.C.F. y me jubile en 2008.
Gracias a Dios en mi familia tenemos 62 años de historia carbonifera.
Saludo a Uds. cordialmente.
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