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037OTROS VISITANTES PRIMEROS COLONOS Y POBLADORES

EL GENERAL MAYER

Expediciones técnicas

Con posterioridad al viaje del teniente de navio del Castillo visitó, en el año 1893, la zona del Río Turbio el geólogo Alcides Mercerat quien, con mayores medios económicos y materiales que aquel realizó una muy extensa exploración de carácter científico en el interior de la provincia de Santa Cruz, recorriéndola en todos los sentidos, así como gran parte de la provincia chilena de Magallanes. 

Su viaje tuvo una duración de algo más de ocho meses. Embarcó en el transporte Ushuaia, de la Armada Nacional, con salida de Buenos Aires el 25 de septiembre de 1892 y llegada al puerto de Santa Cruz a principios del siguiente mes de octubre. Desde este punto, Mercerat se trasladó a San Julián, donde adquirió caballos y perros y regresó a Santa Cruz para preparar su expedición. Acompañado por baqueanos de la zona y con una importante carga de instrumental, víveres y armas, carpas y herramientas comenzó el reconocimiento del litoral marítimo hasta Río Gallegos. 

El 17 de diciembre se internó hacia la cordillera siguiendo el curso del río Coyle. Pasó por la cadena de las sierras Los Baguales el día de Navidad para llegar finalmente a la zona del Paine en los últimos días del año 1892. Luego descendió hacia el sur, pasó por el Seno Ultima Esperanza y atravesando territorio magallánico, arribó a Punta Arenas.

Al regresar efectuó el reconocimiento geológico de la región ubicada al sur del Paralelo 52° y acampó en las cercanías de Güer-Aike, o sea en las proximidades de Río Gallegos. Aquí decidió volver hacia el Oeste siguiendo el río de este nombre y el 15 de febrero de 1893 alcanzó las márgenes del río Turbio donde acampó.

Al efectuar un reconocimiento geológico de la zona anotó lo siguiente:

  "(...) en varios puntos de esta región se encuentran entre estas capas terciarias poderosos yacimientos de carbón que llegarán un día a tener importancia en la economía del país".

Prosiguió luego hacia el Norte hasta llegar al lago Argentino el 27 de febrero. Desde allí regresó a Santa Cruz.

Descansaron los expedicionarios algunos días en la isla Pavón se reaprovisionaron, cambiaron algunos caballos y emprendieron nuevamente viaje hacia Punta Arenas, esta vez a través del territorio santacruceño.

El 27 de mayo Mercerat se embarcó en esta población en el buque Sorata en el que llegó a Buenos Aires el 2 de julio de 1893 con un nutrido informe sobre la geografía, geología, clima, flora y fauna de la provincia de Santa Cruz.

Una expedición sueca, proveniente de Chile realizó dos años después, entre 1895 y 1897 una exploración en zonas vecinas a Cancha Carrera. Se trataba de un grupo de investigadores que realizaban estudios en la región lacustre magallánica entre los que se encontraba Otto Nodenskjold.Recogieron muestras de fósiles marinos y de la flora terciaria que luego sería estudiada por Dusén.

Durante el año 1898 el Profesor Rodolfo Hauthal, geólogo del Museo de la Plata e integrante de la Comisión Argentina de Límites publicó un trabajo vinculado a un levantamiento y estudio geológico que abarcó desde el borde austral del lago Argentino hasta el seno de Ultima Esperanza. Este trabajo fue de los primeros en importancia que permitieron sentar las bases para el conocimiento y futuro progreso de la geología regional. Más tarde Paulcke y Wilckens estudiarían e ilustrarían el material paleontológico coleccionado por Hauthal y Kurtz lo haría sobre la flora.

Habría de transcurrir un cuarto de siglo hasta que nuestra región de Río Turbio volviera a ser visitada por técnicos que aportarían información sobre la presencia del yacimiento carbonífero. En efecto, en el transcurso de 1921 arribó otro geólogo el Dr. Anselmo Windhausen que realizó un reconocimiento de la zona y publicó luego un estudio en el que expresó:

"(...) En el valle del Río Turbio. Al S. E. del Lago Argentino, he observado un manto de lignito de muy buena calidad y de 2 m. de espesor".

EL General Mayer

Mientras en nuestro escenario transcurrían estos hechos, científicos y técnicos ¿Qué acontecía en la vida local? ¿Cómo fue poblada la región hasta la llegada de los primeros mineros que habrían de darle definitivo carácter?

Se debe al Gobernador, general Edelmiro Mayer la presencia de los primeros colonizadores. Este ilustre militar sucedió a Ramón Lista en el gobierno del territorio y su fundamental acción se dirigió al afincamiento de pobladores de las zonas fronterizas. Quizás su primer pensamiento en tal sentido lo orientó hacia Río Turbio. Así lo hacen suponer sus actos de gobernante apenas llegado a Río Gallegos.

Es imposible evocar la figura del general Mayer sin recordar sus novelesca vida y sus hazañas, siempre puestas en favor de las causas nobles. Las tres Américas fueron escenario de sus quijotescas aventuras, finalizando sus días en tierras patagónicas, obsesionado por el ansia de colonizar sus desoladas llanuras y fértiles valles.

Hijo del caballero británico John Andrew Mayer Arnold y de una distinguida dama argentina, doña Dolores Posada, nació en Buenos Aires el 27 de mayo de 1837. Su vocación fueron las matemáticas de las que fue profundo estudioso. Abrazó la carrera de las armas, incorporándose al Ejército de Buenos Aires con el grado de alférez de artillería, durante las luchas contra la Confederación. Más tarde fue oficial del Ejército de Fronteras y allegado colaborador del general Bartolomé Mitre.

En 1863 imposibilitado de contraer matrimonio con la mujer que amaba, por la oposición de los padres de la niña en razón de antiguos antagonismos políticos, ya que se trataba de una familia federal, se alejó del país. Partió hacia los Estados Unidos de Norteamérica, donde permaneció 8 años. Enfrentado con la Guerra de Secesión en ese país, su fervor de defensor de la abolición de la esclavitud, lo lleva a ofrecer sus servicios al Ejército de los Estados aliados del Norte en el que, previo un riguroso examen se lo incorpora con el grado de capitán del arma de Infantería. Con esa jerarquía organizó las fuerzas compuestas por soldados negros con las que habría de obtener resonantes triunfos en los campos de batalla. Es así, que en sucesivos ascensos alcanzó el grado de teniente coronel. Su destacada figura de militar hizo que el general Grant, deseara conocerlo personalmente y contarlo entre sus inmediatos colaboradores. Su ascendente y metódica carrera militar habría de conducirlo al lado del Presidente Lincoln, a quien acompañó hasta el día en que éste fue asesinado por un fanático esclavista. Luego de este trágico hecho, solicitó la baja del ejército norteamericano y decidió viajar a Méjico, donde no dudó en unirse a las fuerzas de Benito Juárez en la lucha que mantenían los mejicanos contra la invasión francesa del príncipe Maximiliano. Allí alcanzó Mayer el grado de general del ejército mejicano. Caído Maximiliano, formó parte de los más inmediatos colaboradores del general mejicano Porfirio Díaz, con quien participó en una fracasada revolución en la que al caer prisionero fue condenado a muerte. Horas antes de su fusilamiento fue liberado por la intervención del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y regresó a Nueva York desde donde volvió a partir, esta vez con destino a Cuba. En este país permaneció un corto tiempo para luego retornar al país del Norte y dirigirse desde allí a Inglaterra.

Durante su estada en Inglaterra mantuvo amistosa relación con su compatriota Terrero y su distinguida esposa Manuelita Rozas. Emprendió el regreso a Buenos Aires a fines del año 1873, empujado por sus ansias de Patria y la inextinguible esperanza de unir definitivamente su vida a la de aquella hermosa niña federal, que igualmente esperaba y soñaba con el reencuentro. Pero esa felicidad le fue negada.

Poco antes del arribo de Mayer a su terruño en una lejana estancia de la llanura bonaerense, la muerte extinguía la corta vida de la joven novia y su largo sueño de amor.

A su regreso vuelve a ocupar Mayer un lugar en las filas del ejército nacional con el grado de general. Dos años después al ser elegido Diputado Nacional pidió su retiro del servicio activo.

Expirando su mandato como diputado su vida en Buenos Aires es múltiple: Periodista, traductor, escritor, director del Ferrocarril Oeste, constructor, hasta que ansioso de nuevas luchas, logra un contacto con el entonces Presidente de la Nación Carlos Pellegrini. De este contacto resultó su designación como sucesor de Ramón Lista en la gobernación del Territorio de Santa Cruz en el año 1893.

Al llegar a Río Gallegos, de la Casa de Gobierno y futura residencia, sólo encontró las cenizas dejadas por un reciente incendio del edificio. Debió entonces instalar su despacho de gobernante y su primer hogar patagónico en un inmueble cedido por la familia Fenton, que aún hoy se mantiene en pie, en la esquina de El Cano y Alberdi a escasos metros de la actual sede de la Gerencia de Transporte y Puerto de Yacimientos Carboníferos Fiscales.

Como queda dicho, sus primeros actos de gobierno se encaminaron a colonizar el territorio, a cuyos fines consiguió que se afincaran pobladores de las regiones de Río Turbio, Planicies de Diana y Cancha Carrera.

 

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