Pioneros de Siempre

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HACIA YACIMIENTOS CARBONIFEROS FISCALES

La mecanización de la mina

La década del 50 podría considerarse para la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales como la del comienzo de la mecanización de la explotación minera y de la iniciación de la penetración en el mercado energético.

Las labores mineras, comenzadas a pico y pala y facilitadas luego con el uso de los martillos neumáticos fueron entonces mecanizándose paulatinamente con la introducción de nuevos equipos que permitieron aumentar el rendimiento del minero; se fue abaratando el costo del carbón y el trabajo resultó menos penoso.

Se comenzó por disponer de mayor cantidad de compresores eléctricos para la producción de aire comprimido que permitiera ampliar el empleo de martillos neumáticos; y se instalaron luego canales oscilantes para el transporte de carbón en los frentes de extracción, cintas transportadoras de gran caudal de aire, guinches y bombas eléctricas.

El transporte del mineral por galerías secundarias y chiflones comenzó a efectuarse por medio de transportadoras de cinta, accionadas eléctricamente, hasta cargarse la producción en las galerías principales en vagonetas que ya llegaban a una capacidad de dos toneladas. Para el arrastre de estas vagonetas se utilizaron, al principio locomotoras con motor Diesel con dispositivos de seguridad; locomotoras eléctricas a baterías y, finalmente eléctricas a troley.

Los trenes así formados eran arrastrados a la superficie hasta unos volcadores rotativos que vertían la carga en la planta depuradora experimental que funcionaba en la playa de la Mina N° 2. Para la ventilación y buena aireación del interior de mina se comenzó a utilizar ventiladores eléctricos de gran potencia, situados en las salidas de los chiflones.

A los efectos de una mayor seguridad, previendo una eventual presencia de gas grisú, los equipos mecánicos eléctricos que se fueron incorporando al interior de las labores eran del tipo blindado a prueba de explosiones o, en algunos casos de impulso por aire comprimido. Se dio también preferente atención a la ventilación, controlándola estrictamente ya fuese extrayendo o insuflando aire, para lograr una continua renovación del ambiente, y evitar posibles acumulaciones de gas.

Para los trabajos de avance en las galerías se utilizan explosivos de los denominados de seguridad, que por sus propiedades químicas evitan las peligrosas explosiones del gas grisú que, cuando existe puede acumularse en dichos lugares de trabajo. Tales explosivos de seguridad entonces no se fabricaban en el país. Esto originó numerosos inconvenientes ya que la importación de las pequeñas cantidades que se necesitaban, hacían muy difícil su adquisición. En efecto, las normas internacionales de seguridad establecen que los buques que transportan explosivos no pueden llevar otro tipo de carga, lo cual obliga a reunir pedidos de varios clientes para poder completar la carga de un buque e interesar, así a las líneas marítimas para efectuar el transporte.

También durante esta década el minero vio completarse su equipo personal de seguridad, con la disponibilidad sin límites de las linternas individuales de cabezas, los cascos de protección, los botines o botas, los guantes y la ropa reglamentaria.

Finalizaba 1958 cuando comenzaron los trámites de importación del primer equipo moderno importante para arranque y carga de carbón, con destino a un frente largo a abrir en la Mina N° 2: el cepillo pupitre Westfalia con transportadora de cadena, de 150 metros de largo.

Para esa misma época se importaron 3 locomotoras de troley, 4 de motor Diesel y 4 cargadoras automáticas de pala. También se incorporaron 4 transportadoras de cinta de 300 metros cada una en la Mina N° 2 y dos en la Mina N° 4.

Estaba también muy adelantada la instalación de la central termoeléctrica Ansaldo de 6.000 Kw. cuyo funcionamiento era esperado ansiosamente, ya que la energía eléctrica que proporcionaba la usina existente alcanzaba apenas a 2.000 Kw. Al entrar en 1958, la construcción de las obras civiles y el montaje de esta maquinaria alcanzaba aproximadamente a un 80%.

También durante este período tuvo principio de ejecución el montaje de la planta depuradora adquirida en Checoslovaquia, aunque con diversas dificultades que obligaron rescindir el contrato con el adjudicatario de los trabajos. No obstante, en 1958 la estructura de hormigón alcanzó la cota + 14 mts.

Construcciones

Durante el período que se comenta, la creciente población de Río Turbio, como así el desarrollo y evolución de su producción obligaron a desplegar un creciente ritmo en la construcción de viviendas y locales.

Se finalizó la construcción de 60 casas individuales y se comenzaron a construir 20 casas de 4 departamentos cada una, una casa para huéspedes, 4 casas para jefes, varios alojamientos colectivos de dos plantas y la ampliación del Hospital, así como de talleres en el Campamento Dorotea.

En la parte industrial tuvo comienzo la construcción de los edificios para una estación de bombeo y para una planta compresora. Además se licitó y adjudicó la construcción y montaje de galpones para dependencias varias, con una superficie total de 6.400 m2.

Para satisfacer las necesidades, en continuo aumento, de todos los sectores del yacimiento, el servicio electromecánico tuvo que desarrollar intenso trabajo: Redes de transmisión de alta y baja tensión, instalaciones eléctricas exteriores e interiores en las viviendas e instalación de alumbrado para calles y playas.

Exploración, producción e industrialización

La campaña de exploración iniciada años antes por la Dirección General de Combustibles Sólidos Minerales en distintas regiones del país, continuó durante este período en las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, Río Negro, Neuquén y en la Gobernación de Tierra del Fuego, extendiéndose también a la determinación de existencias de asfaltita, turba y exquisitos bituminosos, se proseguía así, el propósito de asegurar al país una de las vías de acceso indispensables para su consolidación económica y efectivo desenvolvimiento industrial que es, el auto-abastecimiento energético.

Al citar las principales labores de exploración corresponde las de labores minero de exploración de asfaltita en Mina Los Castaños, La Bombilla, Arroyo Hondo y Agua de Salinita en Mendoza y los estudios geológicos -también de asfaltita- en las minas Huintrin, Pitrén, Tilhué, Río Neuquén, Cura Co y Taquimilan, en Neuquén.

Las actividades para la exploración de turberas se centraron en Tierra del Fuego al Sur del lago Fagnano y en la zona de Río Grande y Río Larsipasaak. Durante un solo año se ubicaron y cubicaron cinco turberas.

También se realizó la exploración de exquisitos bituminosos, que se desarrolló en la zona precordillerana al sur de San Juan y norte de Mendoza, ampliándose la labor y completándose con ensayos del mineral en laboratorio, con resultados que se consideraron satisfactorios. Esta exploración se desarrolló preferentemente en el yacimiento de Rincón Blanco, provincia de San Juan.

En la provincia de Mendoza, en los depósitos de esquistos de Portezuelo del Quemado y de Pampa del Rosario (Uspallata) se llegaron a preparar galerías de exploración.

Asimismo se cubrieron más de 500 km2, en relevamientos geológicos expeditivos siempre en zona de esquistos, en Sierra Tontal y Río de los Patos, en San Juan.

En cuanto a las exploraciones carboníferas, se completaron estudios de formaciones del Neopaleozoico en San Juan, y se finalizó la exploración desde Marayes a Lagarcito en la misma provincia. En Mendoza se estudió la región de la Cordillera Frontal, comprendida entre Río Diamante y Arroyo Yaucha.

En Neuquén se exploró la zona de Chos Malal y en Chubut y Río Negro se prosiguió con las iniciadas alrededor de 1942, durante la época de la antigua División Carbón Mineral de Y.P.F.

Durante el último Ejercicio Fiscal en que la empresa tuvo la denominación de Dirección General de Combustibles Sólidos (ENDE), o sea, el de 1957/58, la producción del yacimiento Río Turbio fue de 297.222 toneladas de carbón bruto, que representó un 99,07% de lo programado; su rendimiento con los medios de depuración disponibles, fue del 55%. Al mismo tiempo se efectuaron 11.102 metros de labores de preparación la que significó una realización de un 80% con respecto a lo programado.

Ese mismo año las ventas de carbón de Río Turbio alcanzaron la cifra de 100.000 toneladas y las de asfaltita 10.000 toneladas.

Los buques de la Empresa Teniente de Navío del Castillo y Río Turbio transportaron respectivamente 14.000 toneladas y 33.000 toneladas como total.

El ferrocarril transportó desde Río Turbio a Río Gallegos, durante igual período, 40.000 toneladas y, en sentido inverso, 23.000 toneladas de materiales diversos para uso del yacimiento.

 

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